Hoy, en el día de su cumpleaños, celebramos la vida de un hombre que desde muy joven se trazó una meta clara y firme: ser rector de la Universidad del Atlántico. Ese sueño, que para muchos pudo parecer lejano o imposible, Danilo Hernández lo convirtió en realidad con perseverancia, carácter y una voluntad que no se doblega.
Danilo no es de los que se ocultan tras las palabras adornadas. Su franqueza lo distingue: dice las cosas como son, a veces sin el tacto diplomático que otros esperan, pero con la transparencia de quien prefiere la verdad antes que la complacencia. Esa autenticidad, que a algunos puede incomodar, es también su mayor virtud: lo hace un líder cercano, genuino y creíble.
Como rector, ha demostrado que la universidad no se gobierna con discursos vacíos sino con hechos, con visión de estadista y con el compromiso de transformar la vida de miles de estudiantes, docentes y trabajadores. Su gestión ha estado marcada por la defensa de lo público, la búsqueda de la excelencia académica y la convicción de que la Universidad del Atlántico es patrimonio vivo de la región Caribe y de Colombia.
Pero más allá del cargo, hoy celebramos al amigo. Al hombre que ha sabido construir lealtades sinceras, que ha luchado sin descanso por sus ideales, que ha sido frentero en los momentos difíciles y generoso en los triunfos.
Danilo Hernández es, en esencia, la prueba de que los sueños, cuando se persiguen con disciplina y fe, se cumplen. Y hoy, quienes lo conocemos y hemos compartido con él, levantamos nuestra voz para decirle: ¡Feliz cumpleaños, amigo y rector! Que la vida te siga regalando la fortaleza y la sabiduría para continuar guiando con dignidad a nuestra Universidad del Atlántico.