{"id":848,"date":"2015-09-28T11:48:37","date_gmt":"2015-09-28T16:48:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sintradeua.org\/home\/?p=848"},"modified":"2015-09-28T13:06:35","modified_gmt":"2015-09-28T18:06:35","slug":"decir-adios-a-la-guerra-empecemos-por-la-universidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintradeua.org\/co\/decir-adios-a-la-guerra-empecemos-por-la-universidades\/","title":{"rendered":"Decir adi\u00f3s a la guerra: empecemos por la universidades"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Tognato<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los \u00faltimos tres meses el proceso de paz ha atravesado una etapa particularmente dif\u00edcil. El escalamiento de los ataques por parte de la guerrilla en contra de <!--more-->objetivos militares y civiles ha contribuido a golpear duramente el respaldo que amplios segmentos de la sociedad colombiana les hab\u00edan dado previamente a las negociaciones de paz en La Habana. El 5 de marzo la encuesta de Gallup registraba que el 69% de los colombianos respaldaban el proceso de paz. Dos semanas despu\u00e9s del ataque de las Farc que el 15 de abril dej\u00f3 diez soldados muertos en el Cauca, el respaldo baj\u00f3 al 52%. Finalmente, despu\u00e9s de repetidos ataques a la infraestructura petrolera que han tenido como resultado m\u00faltiples desastres ambientales e importantes impactos sociales sobre las poblaciones afectadas, este 1o de julio Gallup encontr\u00f3 que el 62% de los colombianos ya no cree que las negociaciones concluir\u00e1n con la firma de un acuerdo de paz entre las partes. Quienes consideran que una Colombia en paz a\u00fan merece una oportunidad, no obstante los problemas, frustraciones y desilusiones que el proceso de paz ha producido recientemente, no pueden permanecer indiferentes ante la crisis que este atraviesa. Es hora de que cada quien contribuya, desde su esfera institucional de pertenencia, a esa visi\u00f3n de una Colombia en paz, identificando caminos concretos para realizarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, las universidades tienen forma de hacerlo, cultivando en la esfera p\u00fablica pr\u00e1cticas capaces de propiciar la resoluci\u00f3n pac\u00edfica de las diferencias y la colaboraci\u00f3n entre ciudadanos. Sin embargo, es importante entender que las universidades no podr\u00e1n contribuir por esa v\u00eda a que la sociedad colombiana diga adi\u00f3s a la guerra si no demuestran que ellas mismas son capaces de hacerlo primero. A continuaci\u00f3n explicar\u00e9 el porqu\u00e9 de ello y las implicaciones que resultan para las universidades colombianas en general y para las universidades p\u00fablicas en particular, sobre todo para la sede Bogot\u00e1 de la Universidad Nacional de Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Es necesario superar las pr\u00e1cticas de estigmatizaci\u00f3n que alimentan la guerra, y cultivar un entendimiento complejo de la sociedad y de sus diferencias.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empezar\u00eda con la siguiente consideraci\u00f3n: d\u00e9cadas de guerra en Colombia han llevado a pr\u00e1cticas de estigmatizaci\u00f3n del otro que impiden la resoluci\u00f3n pac\u00edfica de las diferencias, as\u00ed como dificultan entender que la realidad del pa\u00eds no puede pintarse en blanco y negro; al contrario, presenta m\u00faltiples tonalidades de gris que la hacen irremediablemente compleja. Por efecto de dichas pr\u00e1cticas de estigmatizaci\u00f3n, por ejemplo, los defensores de los derechos humanos han sido etiquetados como simpatizantes de la guerrilla por una parte de la sociedad colombiana. Por el otro lado, quienes han reclamado la importancia del monopolio de la violencia, la autoridad de la ley y el valor de la seguridad han sido repetidamente encasillados por otro segmento de la ciudadan\u00eda como liberticidas, derechistas o, peor, simpatizantes de los grupos paramilitares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reciente debate p\u00fablico sobre el arresto de unos estudiantes de la Universidad Nacional en relaci\u00f3n con unos atentados terroristas en Bogot\u00e1 pone en evidencia otra de las tantas etiquetas que circulan en la esfera p\u00fablica colombiana y que, en este caso particular, establecen una correspondencia estrecha entre los estudiantes y profesores de la Universidad Nacional y la guerrilla. Sin embargo, la realidad tras la etiqueta es mucho m\u00e1s compleja de lo que esta sugiere. Veamos unos datos. En una encuesta aplicada en octubre de 2014 por la sede Bogot\u00e1 de la Universidad Nacional y Corpovisionarios, el 91% de los estudiantes y el 81% de los docentes contestaron que no quisieran tener paramilitares reinsertados como vecinos de casa, mientras que el 83% de los estudiantes y el 73% de los docentes contestaron que no quisieran tener guerrilleros reinsertados como vecinos. En contraste, el 39% de los estudiantes y el 28% de los docentes declararon que no quisieran tener polic\u00edas o soldados como vecinos. Estos datos contradicen claramente aquellas etiquetas que establecen de manera sumaria una ecuaci\u00f3n entre la Universidad Nacional y la guerrilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo similar pasa en relaci\u00f3n con la actitud de estudiantes y profesores con respecto a los grafitis que aparecen en las paredes de los edificios de la Ciudad Universitaria en Bogot\u00e1, los cuales casi siempre exhiben mensajes de apoyo a la guerrilla, a sus grupos de respaldo y a sus plataformas pol\u00edticas. En la misma encuesta del pasado octubre el 56% de los estudiantes declar\u00f3 que quisiera tener las paredes del campus sin grafitis. Es importante resaltar, sin embargo, que el hecho de que el 44% restante no se declare en contra de los grafitis no necesariamente sugiere que este respalde a la guerrilla o sus programas. Veamos por qu\u00e9. En octubre de 2012 unos encapuchados quemaron el carro de un alumno. Como reacci\u00f3n, unos estudiantes de matem\u00e1ticas decidieron pintar la universidad de blanco. Cuando les cayeron las cr\u00edticas por parte de algunos que se\u00f1alaban su acci\u00f3n como una forma de censura que terminaba coaccionando la libre expresi\u00f3n en el campus, ellos decidieron crear un grupo llamado la Liga del Ray\u00f3n que desemboc\u00f3 en la creaci\u00f3n del superh\u00e9roe el Se\u00f1or Ray\u00f3n. Es un joven que empez\u00f3 a hacer su aparici\u00f3n en el campus en calzoncillos y con una m\u00e1scara de gas para intervenir los grafitis de manera fuertemente iconoclasta. El eslogan del Se\u00f1or Ray\u00f3n era: \u201cLa universidad no es como la pintan\u201d. Por eso empez\u00f3 a modificar los grafitis en clave sat\u00edrica. Por ejemplo, al grafiti \u201cCamilo vive\u201d, el Se\u00f1or Ray\u00f3n le a\u00f1adi\u00f3 \u201cen arriendo\u201d, sugiriendo impl\u00edcitamente que la Universidad Nacional no les pertenece a los grupos autores de aquel grafiti. En otra ocasi\u00f3n, el Se\u00f1or Ray\u00f3n le a\u00f1adi\u00f3 al mensaje \u201cJuventudes Camilistas 8 a\u00f1os\u201d las palabras \u201csin graduarnos\u201d, ironizando as\u00ed con respecto a aquellos estudiantes que anteponen su activismo a su labor acad\u00e9mica. Pr\u00e1cticamente, todos los grupos rebeldes que controlan el uso de las paredes de la Ciudad Blanca terminaron siendo el centro del fervor iconoclasta del Se\u00f1or Ray\u00f3n: las Farc, el M-19, los encapuchados, el Movimiento Bolivariano, Hugo Ch\u00e1vez y hasta las im\u00e1genes m\u00e1s sagradas del Che Guevara o de Camilo Torres. Finalmente, las amenazas llevaron al cierre de esa experiencia, restableciendo as\u00ed la hegemon\u00eda visual de los pronunciamientos pro guerrilla sobre las paredes de la Ciudad Universitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, donde las intimidaciones, las presiones y las amenazas por parte de los violentos no operan, como por ejemplo en los ba\u00f1os de la universidad, los grafitis son muchos m\u00e1s plurales y muestran una Universidad Nacional que no se resigna a estar permanentemente identificada con la insurgencia. En conclusi\u00f3n, estos elementos sugieren algo importante. El hecho de que el 44% de los estudiantes acepte los grafitis en la universidad no necesariamente implica que ellos comparten las posturas de la insurgencia. Nuevamente, las estigmatizaciones negativas de la Universidad Nacional que circulan en la esfera p\u00fablica y que la se\u00f1alan como c\u00f3mplice de la violencia no logran reflejar la realidad plural de su comunidad. Ahora bien, al comienzo de mi intervenci\u00f3n he sugerido que las universidades pueden contribuir a la consolidaci\u00f3n de la paz ayudando a sustituir las pr\u00e1cticas de etiquetamiento del otro (estigmatizaci\u00f3n) en la esfera p\u00fablica colombiana por pr\u00e1cticas alternativas de reconocimiento de la complejidad, que por el contrario pueden propiciar una composici\u00f3n pac\u00edfica de las diferencias y la colaboraci\u00f3n entre actores con intereses e identidades diferentes.<\/p>\n<p>&lt;<\/p>\n<p>p style=\u00bbtext-align: justify;\u00bb>Es importante reconocer que hay dos tipos de etiquetas que operan en todos los procesos de estigmatizaci\u00f3n. Unas, las negativas, son m\u00e1s visibles y he hablado ya de ellas. Otras, por el contrario, son positivas y operan de manera mucho m\u00e1s sutil. Las unas y las otras constituyen las dos caras de todos los procesos de estigmatizaci\u00f3n. Veamos un ejemplo concreto con respecto a la Universidad Nacional. En septiembre de 2010, Angela Davis, profesora de la Universidad de California en Santa Cruz, vino a Bogot\u00e1 invitada por la Escuela de G\u00e9nero de la Universidad Nacional y dio una conferencia en el solemne Auditorio Le\u00f3n de Greiff, una sala de conciertos que puede reunir hasta 1.500 personas. Al comenzar la conferencia un grupo de encapuchados irrumpi\u00f3 en el auditorio y con gritos y consignas interrumpi\u00f3 el evento. Algunos de ellos se subieron a la tarima y dieron una arenga que buscaba establecer una conexi\u00f3n entre su causa y la de Angela Davis. De hecho, la profesora Davis fue expulsada en 1969 de la Universidad de California por su pertenencia al partido comunista de Estados Unidos. Sucesivamente, estuvo relacionada con el movimiento de las Panteras Negras, fue acusada de asesinato y secuestro en 1972, estuvo presa y finalmente en 1973, despu\u00e9s de una larga campa\u00f1a internacional llevada a cabo por centenares de comit\u00e9s de respaldo tanto en los Estados Unidos como en el exterior, fue absuelta. Cuando los encapuchados hicieron su ingreso, el auditorio estaba lleno. Mientras corr\u00edan hacia la tarima, una parte significativa del p\u00fablico, estudiantes y profesores, empez\u00f3 a gritarles que se fueran. Me acuerdo a\u00fan de una estudiante de antropolog\u00eda de la Universidad Nacional que parada sobre su silla gritaba a todo pulm\u00f3n: \u201c\u00a1Afuera! \u00a1Afuera! \u00a1Afuera!\u201d. Esa estudiante termin\u00f3 estudiando antropolog\u00eda con una beca doctoral en la Universidad de California en Berkeley, lo cual hace dif\u00edcil etiquetarla como una conservadora empedernida. Ahora bien, a pocas sillas de distancia de esa estudiante hab\u00eda otros que aplaud\u00edan a los encapuchados. Entre ellos hab\u00eda tres estudiantes de antropolog\u00eda de algunas de las universidades privadas l\u00edderes en el pa\u00eds. Gritaban entusiastas su apoyo a los encapuchados. Para esos tres estudiantes ir a la Ciudad Universitaria de la Nacional vali\u00f3 la pena seguramente, porque cumpli\u00f3 con la promesa inherente en aquella etiqueta que en la esfera p\u00fablica colombiana representa a la Universidad Nacional como cuna del pensamiento y de la pr\u00e1ctica revolucionaria en el pa\u00eds. Lo interesante de este caso es que tanto la estigmatizaci\u00f3n negativa de la Universidad Nacional como foco de la insurgencia como su exotizaci\u00f3n en cuanto cuna de la revoluci\u00f3n participan en un mismo proceso de etiquetamiento social que logra curiosamente soldar en un mismo bloque tanto a conservadores como a radicales. Juntos logran algo bastante singular: es decir, borrar aquella realidad plural que articula la vida social e intelectual de la Universidad Nacional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Tognato Durante los \u00faltimos tres meses el proceso de paz ha atravesado una etapa particularmente dif\u00edcil. 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